sábado, 22 de mayo de 2010

“ Niki sonríe y se vuelve. Lo besa con esa boca que sabe

todavía a amor, como

una niña pequeña y caprichosa que

busca un beso y sabe que lo encontrará.

Alessandro le toma la cara entre las manos

y la mira a los ojos. Y mil palabras

recorren esa mirada. Silenciosas, alegres, románticas, enamoradas.

Palabras ocultas,

palabras que se persiguen, palabras que empujan para salir

como un río subterráneo

como el eco lejano de un valle apenas descubierto,

como el escalador que ha llegado

con fatiga hasta la cima de una montaña

y desde allí, él solo, le grita al viento, a las

nubes que lo rodean, toda su felicidad.

Niki baja los ojos, luego lo vuelve a mirar.

¿En qué estás pensando?

Alessandro le sonríe.

En nada. Perdona, pero estoy en mar abierto. Tú eres mi faro. No te apagues.”


Novela: Perdona si te llamo amor - FEDERICO MOCCIA